Otro artículo que apareció en el pasquín "Distcontinuum", que tuve el honor de escribir junto a un amigo mío (de esas personas que de verdad se pueden llamar amigos).
Advertencia: la temática es muy polémica, puede generar una áspera controversia (esa es la idea).
En fin, aquí va el artículo:
Trabajos solidarios, voluntariado nacional, “preocupación social”, etc., Aunque tengan distintos nombres no hacen más que reflejar lo mismo, es decir, el extendido asistencialismo que existe en el país y que comienza a proliferar nuevamente con las difundidas campañas de, por ejemplo, “Un techo para Chile”, “Misión País”, etc. Campañas que , por cierto, cuentan con gran apoyo, tanto del Estado como de la Iglesia y que van destinadas, principalmente, a realizar “actos caritativos”, donde la gente (sobretodo los “jóvenes solidarios de chile”- incluidos muchos chicos PUC entre ellos-) siente esa tan “grata alegría de estar con gente pobre”, con gente desvalida que espera con ansias la llegada de esas “caravanas solidarias” a sus seudocasas para ser asistidos por ese conjunto de personajes que le otorgan una ayudita moral, otra ayudita material, y de paso, un mensaje católico. Sin embargo, y a pesar de los supuestos beneficios que pudiesen entregar estas labores que realizan miles y miles de chilenos, que para la opinión publica, están dotados de una gran preocupación por el prójimo, donde demuestran su espíritu de solidaridad y un desarrollado valor humanístico, hay una realidad que subyace y que diversos sectores se encargan de mantenerla oculta.
A veces surgen preguntas que obedecen a contradicciones que se observan en la sociedad y que pareciera que a nadie le interesara, por ejemplo, ¿por qué el Estado difunde de manera exacerbada estas campañas, siendo que los problemas de fondo son de carácter estructural?, ¿por qué no se dedica mejor a realizar una política habitacional “decente” para los sectores mas afectados de este sistema socioeconómico?
Para las personas más “afortunadas”, el Estado les da una vivienda social, “que es una barraca comparada con otras que sí se llaman casa”. Hoy en día es verdad que la vivienda social es igual a indignidad, a casas extremadamente pequeñas (léase casas pitufas, chubi, Copeva y otras tantas), a casas que a los meses se comienzan a caer de a poco, que se llueven en invierno y son un verdadero horno en verano.
Esto sólo demuestra la discriminación que existe para con la gente pobre, si no tienes los medios: CAGASTE!!! Estás destinado a vivir en los ghettos urbanos que crea especialmente el Gobierno, y así segregar a los más pobres de los sectores más acomodados, aparte del mundo (ahora léase periferia): amontonado en una casa enana, en un barrio no pensado para el futuro, pues crea una enorme distancia entre el trabajador y su puesto de labor (no es gracioso gastar cuatro pasajes o más diariamente) y sin una buena fuente educativa alrededor, trayendo como consecuencia la paulatina reducción de oportunidades. Por esto algunos ven en el dinero fácil la solución a sus problemas, convirtiéndose en delincuentes y narcotraficantes, mientras otros se dedican a olvidar sus males a través del alcohol y la pasta base. Así va transcurriendo la vida en estos lugares apartados de cualquier preocupación gubernamental, solo recibiendo planes parche para solucionar estos problemas, ¿acaso creen que con una cárcel ubicada en una isla se acabará la delincuencia? No señores, ese no es el camino.
¿Acaso los más necesitados se merecen esta situación?
Por esto, surgen las voces de protestas de los afectados, quienes son duramente reprimidos por los carabineros desclasados y criticados por las autoridades. Es justo lo pedido y es tan poco.
Pero tranquilos, HAN LLEGADO A SALVARNOS!!!.....SON ELLOS!!...LOS ESTÁBAMOS ESPERANDO!!! Aparecen en escena todo esos legionarios del amor que vienen a dar “esperanzas” a los pobre, tal vez criticar estas “políticas sociales” es complejo, pero ¿de qué sirve construir “casuchas” (mediaguas) y así mantener la desigualdad?, ¿es acaso loable regalar una casa prácticamente igual a la que tenían antes los “pobres”, pero ahora versión 2.0? “Que lindo, son tan buenos los chiquillos”, regalan una o dos semanas de su vida para ayudar al prójimo y así construyen “una nación mas justa y solidaria” (frase repetidamente citada por un Gremial o un DC). Por otro lado, el discurso de la Iglesia no ayuda mucho, por ejemplo, al promover las campañas siempre la motivación inicial es un: “sintamos la alegría de compartir con los pobres, con los necesitados, con aquellos que reflejan el rostro de Jesús”. Siempre esto acarrea, además, una recompensa celestial (y libra de cargos de conciencia), es evidente, los muchachos se sienten “tan buenos” haciendo el bien que lo mas probable es que lleguen al tan anhelado Paraíso, la Iglesia estará orgullosos de ellos y serán vistos como “excelentes católicos”.
En fin, se promueve solamente la igualdad moral, los pobres deben resignarse. Y surge nuevamente otra pregunta: ¿por qué las cúpulas eclesiásticas hablan de igualdad moral, mientras que por igualdad social, o material, brillan por su ausencia? ¿Por qué no se pronuncian por la asquerosa distribución del ingreso, o por la educación de mercado que recibe la mayoría del pueblo? ¿Dónde están? Supuestamente ellos deberían representar a los desvalidos.
En fin, Estado e Iglesia al parecer se complacen promoviendo estas campañas de vivienda, misiones, y “solidaridad social”, parece que les cuesta reconocer el problema de fondo y pretenden realizar esta “evasión misericordiosa”, manteniendo aún la desigualdad y, a la vez, dar una imagen hipócrita de individuos solidarios que recurren como súper héroes a tapar los intereses furtivos de unos pocos.
Gracias por condenar a una pobreza sin fin.