"No más partidos, no más autoridad, libertad absoluta del hombre y del ciudadano: esta es mi profesión de fe social y política".

Pierre Joseph Proudhon

sábado, 29 de septiembre de 2007

¡No al ejército ni a nada semejante!

Todos los años ocurre lo mismo, la gente se junta para ver el mismo espectáculo como si fuera lo mejor del año: militares desfilando, tocando sus marchas y sintiéndose orgullosos de portar su uniforme frente a la presidenta.
La Parada Militar es una tradición que aborrezco. No entiendo el interés que puede sentir alguien por esas demostraciones de militarismo. Tampoco estoy de acuerdo con el sistema de servicio militar obligatorio, puesto que niega la libertad de decisión del hombre acerca de si quiere aprender a matar a otro ser humano o no.
Ese es el punto central de todo esto: el militar está entrenado para matar a otros, ya sea otro militar o civiles (seguro en las guerras a ellos no les pasa nada). Tantos años de evolución humana que terminan en el desarrollo de armas mortíferas que pueden acabar vastas poblaciones. La humanidad cree que ese es el verdadero camino y lo sigue sin cuestionarse la validez de este, sin pensar en otra alternativa para solucionar los problemas. No, es mejor entrar en guerra con otro país que desarrollar políticas de paz.
Hay muchos factores que determinan esta situación, y solo decir "quiero la paz mundial" (al estilo miss universo) no basta.
Pero lo que uno puede hacer es demostrar repudio. Odio ver a esos militares marchando, como si fuera motivo de orgullo portar un arma, sabiendo que estas serán usadas en contra de otras personas.
Aparte, el dinero que se invierte en armas fácilmente podría ser usado para salud, educación y vivienda, preocupaciones que aquejan a la población humilde de nuestro país. Hay que admitirlo: esas armas y aviones y esas cosas raras que se compran nunca las usarán, estarán ociosas y luego se venderán a un país más fracasado que este (y se las venderán nuevas, sin uso)
En lugar de mirar como los F-16 pasan sobre nuestras cabezas, debemos pensar en los años de plan AUGE que se fueron volando. También pensar en los recursos del cobre (10%) que se gastan en el ejército, en los hogares de retiro que tienen en barrios exclusivos y en los altos sueldos que se manejan dentro de sus cúpulas superiores. Hasta los militares condenados por crímenes a los Derechos Humanos tienen por cárcel una mansión. Mientras a unos nos toca llorar, a ellos les toca disfrutar al recompensa de su "gran labor": NADA
Se busca mejorar la carrera armamentista del país en una loca carrera para superar a nuestros países vecinos, en caso de una "inminente" guerra. ¿Por qué, en lugar de generar odio hacia esos países, no se persigue una política de definitiva unión, que elimine los prejuicios racistas y chovinistas de cada ciudadano? Por mi parte considero estúpido y alevoso disparar contra un soldado de otro país, él tampoco tiene la culpa de estar en la batalla, su país le obliga a estar ahí. Ambos estamos ante la misma situación: para morir por un pedazo de trapo con lindos colores que cuelga de un palo, eso es lo que significa una bandera para mí.
Tener a un grupo dentro de la sociedad que defiende antivalores tales como la xenofobia, el nacionalismo, la patriotería, el racismo y la crueldad hacia otros seres humanos. Lo peor de esta situación es que se traspasan estos antivalores a la sociedad, la cual se siente orgullosa de tener un ejército bien constituido y lo va a homenajear cada año en esta ridícula tradición. Se acepta tener esta institución a pesar de lo que significa, manteniéndole los beneficios que tienen y los hacen ser casi intocables.
Por eso los milicos son tan prepotentes cuando, en el proceso de "sacarse el servicio", uno dice: me niego a entrar a su servicio militar.

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