Así empezó a hablar un gran amigo mío (casi un hermano), cuando íbamos pasando por una pasarela de San Ramón, y veía a la carretera Vespucio Sur y a la Línea 4 del Metro. Ambas obras viales son como un río que dividieron de un día para otro nuestra comuna, tal como pueden ver en la foto superior.
Es lamentable ver cómo a través de estas políticas urbanísticas se arruina el modo de vida de los habitantes de esta zona. Está bien, podrán decir que son los "costos del progreso", pero ha traído malas consecuencias para nosotros.
En primer lugar, la anteriormente mencionada división de la comuna. Ahora para acceder a lugares como la Municipalidad o el Parque La Bandera hay que hacerlo a través de largas pasarelas. Si uno quiere atravesar en auto desde La Bandera hacia un sector del norte de la comuna, debe atravesar Américo Vespucio solo a través de 4 calles, cuando anteriormente habían muchas más arterias para hacerlo (como la calle La Bandera)
Junto con lo anterior, la construcción de las pasarelas ha formado focos nuevos de asaltos. Pasar de noche por una pasarela es a riesgo de la propia seguridad, pues o los asaltos suceden arriba o en los rincones que hay en la bajada (como el que aparece en la foto).
Está bien, el progreso debía llegar a nuestra comuna...
El problema es el siguiente: a pesar de que es beneficioso de que esté el Metro y una carretera para mejorar la conectividad que no teníamos anteriormente con el resto de la ciudad (costaba mucho ir al centro de Santiago), ¿por qué debía pasar el Metro por la superficie? Si se dan cuenta, en los sectores de barrio alto, el Metro pasa por debajo del suelo. Pero, en cambio, nuestra zona debe sufrir esta división.
Los planes urbanísticos demuestran que, como todo en la vida, los que tiene dinero poseen más derechos que los que viven en zonas populares. Mientras ellos tienen, por ejemplo, un sistema de electrificado subterráneo, es común ver en estas zonas olvidadas por el capital (¿y por dios?) un montón de cables y postes que atraviesan de lado a lado las calles.
Más grave aún. La famosa carretera de acceso sur a Santiago es una clara muestra de desigualdad. Esta obra, que comenzó en 1999 y debería haber terminado hace un par de años atrás, al pasar por La Granja y La Pintana lo hace nada menos que por la puerta de las casas de los pobladores. ¿Se imaginan una carretera pasando por la puerta de los Errázuriz, los Rosso o los Larraín? ¿Lo permitirían ellos?
Estos son solo casos que muestran la desigualdad entre distintas clases sociales, solo que aplicado ahora a la distribución espacial y a la manera de cómo llevar a cabo distintas obras públicas. Es penoso ver que los derechos de los pobladores son violados porque los concesionarios tienen el dinero de hacer lo que se les antoje, sin preguntar a la ciudadanía que se ve afectada. Pero bueno, los abusos de los poderosos son pan de cada día para nosotros los pobladores. Solo que es hora de darse cuenta y tratar de hacer algo, por mínimo que sea. Amén.
Es lamentable ver cómo a través de estas políticas urbanísticas se arruina el modo de vida de los habitantes de esta zona. Está bien, podrán decir que son los "costos del progreso", pero ha traído malas consecuencias para nosotros.
En primer lugar, la anteriormente mencionada división de la comuna. Ahora para acceder a lugares como la Municipalidad o el Parque La Bandera hay que hacerlo a través de largas pasarelas. Si uno quiere atravesar en auto desde La Bandera hacia un sector del norte de la comuna, debe atravesar Américo Vespucio solo a través de 4 calles, cuando anteriormente habían muchas más arterias para hacerlo (como la calle La Bandera)
Está bien, el progreso debía llegar a nuestra comuna...
El problema es el siguiente: a pesar de que es beneficioso de que esté el Metro y una carretera para mejorar la conectividad que no teníamos anteriormente con el resto de la ciudad (costaba mucho ir al centro de Santiago), ¿por qué debía pasar el Metro por la superficie? Si se dan cuenta, en los sectores de barrio alto, el Metro pasa por debajo del suelo. Pero, en cambio, nuestra zona debe sufrir esta división.
Los planes urbanísticos demuestran que, como todo en la vida, los que tiene dinero poseen más derechos que los que viven en zonas populares. Mientras ellos tienen, por ejemplo, un sistema de electrificado subterráneo, es común ver en estas zonas olvidadas por el capital (¿y por dios?) un montón de cables y postes que atraviesan de lado a lado las calles.
Más grave aún. La famosa carretera de acceso sur a Santiago es una clara muestra de desigualdad. Esta obra, que comenzó en 1999 y debería haber terminado hace un par de años atrás, al pasar por La Granja y La Pintana lo hace nada menos que por la puerta de las casas de los pobladores. ¿Se imaginan una carretera pasando por la puerta de los Errázuriz, los Rosso o los Larraín? ¿Lo permitirían ellos?
Estos son solo casos que muestran la desigualdad entre distintas clases sociales, solo que aplicado ahora a la distribución espacial y a la manera de cómo llevar a cabo distintas obras públicas. Es penoso ver que los derechos de los pobladores son violados porque los concesionarios tienen el dinero de hacer lo que se les antoje, sin preguntar a la ciudadanía que se ve afectada. Pero bueno, los abusos de los poderosos son pan de cada día para nosotros los pobladores. Solo que es hora de darse cuenta y tratar de hacer algo, por mínimo que sea. Amén.
Típico, todo sea por el menor costo y no por el bien social. Obvio que esto no se ve es sectores pudientes porque el poder económico te da la fuerza para imponerse en políticas de este tipo, cosa que nosotros, los demás no podemos hacer. Hasta los medios estan tan manipulados que por mucho que la gente grite y trate de hacer valer sus derechos esto no se logra, por el contrario son callados rápidamente o a lo más le dan una de las miles soluiones parches. Aquí nadie se preocupa de buscar lo más óptimo tanto a nivel social como económico, sólo se prima lo óptimo de manera económica. Teórica y matemáticamente todo es correcto y muy bueno, pero quién se preocupa de la gente? y después se vienen todos los problemas. Desgraciadamente la mayoría de las cosas se hacen así. Considero que el mayor problema es que aquí todo se hace priorizando el beneficio económico y después cuando ya el problema se creó ahí recién se comienza a tratar de solucionarlo con puros marchecitos que en realidad no hacen más que seguir profundizando el problema en vez de llegar a una solución satisfactoria.
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