¿Vieron el medio jarrazo de agua que se llevó la ministra de educación?
Si no lo vieron, empiecen a ver más noticias pues. No apaguen la tele luego de las teleseries.
Lo que pasó fue algo inusitado. Una interrupción a una reunión y una gran discusión que culmina con lo anteriormente mencionado.
Obviamente, la prensa descalificó totalmente el hecho (era que no), señalando la falta de respeto que hubo por parte de la escolar. Lo mismo hizo el gobierno a través de la presidenta y ministros varios.
El punto es el siguiente: a pesar de ser un acto de violencia que no tuvo porqué suceder, es comprensible (pero no elogiable) la reacción de la joven. Ella reclamaba por el constante abuso de poder cometido por los "amigos en tu camino" durante el desalojo de su colegio (Darío Salas) y en general, en todas las protestas convocadas este semestre. Le reclamó eso a la ministra, y al no encontrar respuesta, le arrojó agua (cual guanaco al ataque)
Siempre va a haber un grupo de personas que tratará de ponerse en una superioridad moral frente a los estudiantes, para de esta forma des-legitimar a este bloque social que se moviliza. Obviamente, solo destacan la violencia que llega de este sector movilizado y señalando la represión policial como"legítima defensa de la seguridad pública".
No justifico la violencia como práctica de uso política (ni ningñun otro uso), pero me da rabia ver cómo unos cuantos son señalados como los únicos culpables de su aparición son los estudiantes. La violencia no es algo que tenga esa explicación simplista, es algo mucho más profundo causado por la marginalidfad y exclusión social. La rabia que da la situación estalla en las protestas, porque no se ven mejores formas de participación de bases, no ven otras formas de hacerse oír. Cuando uno sale a la calle es para hacerse notar, ara decir que existe una gran molestia que buscamos remediar.
La escolar que dio el jarrazo tenía esa rabia. Pudo haber pensado otra cosa, pero tenía dentro de su historia el peso de la represión policial y la exclusión. Sinceramente, al ver como un grupo de políticos maneja a su antojo la educación y aprobarán una ley injusta, que la vida en general es más fácil para los que tienen dinero, en fin, la injusticia de la vida, era esperable ver esa reacción. Lamento que la ministra se haya mojado, pero le sirvió para experimentar lo que es protestar en este país, donde la democracia huele a lacrimógena.
Por otra parte, este momento de desahogo servirá solo para seguir des-legitimando a quienes se oponen a la LGE.
Un último mensaje: El ministro Vidal dijo que ni las barricadas ni las molotovs son mejores que los argumentos, algo que también pienso. Pero se le olvidó mencionar que los guanacos ni los zorrillos son mejores que los argumentos. La violencia es de ambos lados, no se confunda.
P.S.: Para las personas que se perdieron el momento mencionado, aquí está el video:
Si no lo vieron, empiecen a ver más noticias pues. No apaguen la tele luego de las teleseries.
Lo que pasó fue algo inusitado. Una interrupción a una reunión y una gran discusión que culmina con lo anteriormente mencionado.
Obviamente, la prensa descalificó totalmente el hecho (era que no), señalando la falta de respeto que hubo por parte de la escolar. Lo mismo hizo el gobierno a través de la presidenta y ministros varios.
El punto es el siguiente: a pesar de ser un acto de violencia que no tuvo porqué suceder, es comprensible (pero no elogiable) la reacción de la joven. Ella reclamaba por el constante abuso de poder cometido por los "amigos en tu camino" durante el desalojo de su colegio (Darío Salas) y en general, en todas las protestas convocadas este semestre. Le reclamó eso a la ministra, y al no encontrar respuesta, le arrojó agua (cual guanaco al ataque)
Siempre va a haber un grupo de personas que tratará de ponerse en una superioridad moral frente a los estudiantes, para de esta forma des-legitimar a este bloque social que se moviliza. Obviamente, solo destacan la violencia que llega de este sector movilizado y señalando la represión policial como"legítima defensa de la seguridad pública".
No justifico la violencia como práctica de uso política (ni ningñun otro uso), pero me da rabia ver cómo unos cuantos son señalados como los únicos culpables de su aparición son los estudiantes. La violencia no es algo que tenga esa explicación simplista, es algo mucho más profundo causado por la marginalidfad y exclusión social. La rabia que da la situación estalla en las protestas, porque no se ven mejores formas de participación de bases, no ven otras formas de hacerse oír. Cuando uno sale a la calle es para hacerse notar, ara decir que existe una gran molestia que buscamos remediar.
La escolar que dio el jarrazo tenía esa rabia. Pudo haber pensado otra cosa, pero tenía dentro de su historia el peso de la represión policial y la exclusión. Sinceramente, al ver como un grupo de políticos maneja a su antojo la educación y aprobarán una ley injusta, que la vida en general es más fácil para los que tienen dinero, en fin, la injusticia de la vida, era esperable ver esa reacción. Lamento que la ministra se haya mojado, pero le sirvió para experimentar lo que es protestar en este país, donde la democracia huele a lacrimógena.
Por otra parte, este momento de desahogo servirá solo para seguir des-legitimando a quienes se oponen a la LGE.
Un último mensaje: El ministro Vidal dijo que ni las barricadas ni las molotovs son mejores que los argumentos, algo que también pienso. Pero se le olvidó mencionar que los guanacos ni los zorrillos son mejores que los argumentos. La violencia es de ambos lados, no se confunda.
P.S.: Para las personas que se perdieron el momento mencionado, aquí está el video:
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