Recuerdo cuando al cantante argentino Sandro (si no lo conoce, es porque no sabe de música) le notificaron que requería un doble trasplante de corazón y de pulmones. Ante esta situación, una docena de sus fans le ofrecieron sus órganos en vida para él, solo llegar, matarlos y quitarles el corazón y los pulmones. Él está aun en la lista de espera, así que no crean que hubo gente muerta debido a esto...
Lo anterior era un ejemplo de generosidad extrema, pero que tiene que ver con lo que hablaré ahora.
Hay un niño en el Hospital Clínico de la Universidad Católica, llamado Felipe Cruzat, que está a la espera de un corazón. Él actualmente está muy débil, casi sin vida y a la espera de ese ansiado órgano y así salir a jugar con sus amigos. Solo dos niños el año pasado recibieron un trasplante el año pasado, y es de esperar que esa cifra aumente con este caso.
Recuerdo también el caso del motoquero que necesitaba un hígado debido a una hepatitis fulminante que lo atacó. Su familia se alegró al saber que un donante estaba listo, por lo que ese esposo y padre de familia se salvaría. Cuan grande fue su decepción al ver que la familia de ese donante rechazó darle el hígado de él, quien sabe los motivos de esa decisión. Tiempo después surgió otro donante, pero ya era tarde: luego de doce horas de operación, el cuerpo no resistió el nuevo órgano, provocando una falla multisistémica y la posterior muerte de este motoquero.
Ante estas dos situaciones, los familiares piden al Gobierno que agilice el trámite de la Ley de donantes, la cual permitirá a cada persona que así lo decida donar libremente sus órganos, sin la oposición familiar. Y como siempre, el Congreso solo actúa rápido para subirse el sueldo y no para ayudar a la gente.
Y los demás, ¿esperan que salga una ley para ser donantes? ¿Qué les impide serlo ahora?
Ser donante es un acto de generosidad hermoso, dar una parte de sí mismo para salvarle la vida a alguien más. Es un acto lleno de amor hacia el prójimo que la gente se niga a aceptar. Para mí no hay un motivo válido para colaborar con la muerte de otra persona, ya sea este ético o religioso, una vida vale mucho más que esas ideas. Es inútil dejarles un hígado o riñón a un montón de gusanos dentro de un ataúd, ni siquiera a ellos les interesa eso...
A la larga, la mejor forma de tener cerca a alguien querido es a través de su recuerdo, un cuerpo no hace la diferencia ni resta el cariño que le puedan tener.
Es de esperar que el joven Felipe Cruzat pueda obtener el corazón que tanto necesita, al igual que el corazón de muchas otras personas se abra a la idea de donarlo después de su muerte. Ayudar a otras personas está en la bonbad de cada cual.
P.S.: Si me muero algún día de estos, recuerden que soy donante
P.S. 2: Hablando de enfermedades, leí esto y me morí de la risa:
Lo anterior era un ejemplo de generosidad extrema, pero que tiene que ver con lo que hablaré ahora.
Hay un niño en el Hospital Clínico de la Universidad Católica, llamado Felipe Cruzat, que está a la espera de un corazón. Él actualmente está muy débil, casi sin vida y a la espera de ese ansiado órgano y así salir a jugar con sus amigos. Solo dos niños el año pasado recibieron un trasplante el año pasado, y es de esperar que esa cifra aumente con este caso.
Recuerdo también el caso del motoquero que necesitaba un hígado debido a una hepatitis fulminante que lo atacó. Su familia se alegró al saber que un donante estaba listo, por lo que ese esposo y padre de familia se salvaría. Cuan grande fue su decepción al ver que la familia de ese donante rechazó darle el hígado de él, quien sabe los motivos de esa decisión. Tiempo después surgió otro donante, pero ya era tarde: luego de doce horas de operación, el cuerpo no resistió el nuevo órgano, provocando una falla multisistémica y la posterior muerte de este motoquero.
Ante estas dos situaciones, los familiares piden al Gobierno que agilice el trámite de la Ley de donantes, la cual permitirá a cada persona que así lo decida donar libremente sus órganos, sin la oposición familiar. Y como siempre, el Congreso solo actúa rápido para subirse el sueldo y no para ayudar a la gente.
Y los demás, ¿esperan que salga una ley para ser donantes? ¿Qué les impide serlo ahora?
Ser donante es un acto de generosidad hermoso, dar una parte de sí mismo para salvarle la vida a alguien más. Es un acto lleno de amor hacia el prójimo que la gente se niga a aceptar. Para mí no hay un motivo válido para colaborar con la muerte de otra persona, ya sea este ético o religioso, una vida vale mucho más que esas ideas. Es inútil dejarles un hígado o riñón a un montón de gusanos dentro de un ataúd, ni siquiera a ellos les interesa eso...
A la larga, la mejor forma de tener cerca a alguien querido es a través de su recuerdo, un cuerpo no hace la diferencia ni resta el cariño que le puedan tener.
Es de esperar que el joven Felipe Cruzat pueda obtener el corazón que tanto necesita, al igual que el corazón de muchas otras personas se abra a la idea de donarlo después de su muerte. Ayudar a otras personas está en la bonbad de cada cual.
P.S.: Si me muero algún día de estos, recuerden que soy donante
P.S. 2: Hablando de enfermedades, leí esto y me morí de la risa:
"Las lágrimas de Chuck Norris curan el cáncer. Lástima que él nunca llore"
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